Panorama Católico

Vergonzoso silencio episcopal ante un asesinato

Por supuesto que el Obispo de Moreno no dijo una palabra para defender al niñito -“el producto del embarazo”, como lo llama “Clarín” en la noticia. Llamando “producto” a un ser humano, se está insinuando que se lo puede descartar, como cualquier otro producto “fallido”-.

Por los diarios del 30/4/2014 nos enteramos que la madre de una niña de 13 años, embarazada durante casi 6 meses, exigió que el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, de Moreno, Provincia de Buenos Aires, cometiera el aborto de su nieto alegando que su hija “habría sido violada por su padrastro” (“Clarín”, 30/4/2014, pag. 34). Omitió denunciar al mencionado padrastro por la violación alegada. Se limitó a presionar, con la ayuda de las organizaciones feministas, para que el Hospital mencionado cometiera el crimen. 

La Directora Asociada del Hospital, Dra. Mariana Dunayevich se negó a cometerlo y eso enfureció a las viragas feministas que “hicieron pintadas en la vereda (del Hospital). Entraron y hablaron con maneras poco amables y amenazan con denunciarnos”, declaró la Dra. Dunayevich y agregó: “No vamos a practicar el aborto porque están en juego tanto la capacidad futura de reproducción de la adolescente como su vida”.   

De la vida del inocente niño por nacer no se interesó la profesional que para mostrar que se negaba no por ser anti-abortista, dijo: “En este hospital hemos practicado abortos no punibles, tal como lo indica el protocolo nuevo del Ministerio de Salud bonaerense (N: del cara de palo Scioli, abortista él, además de quebrado comercial, camaleón político y descalificable desde todo punto de vista). Pero en el caso de la chica de 13 años no se puede practicar porque es un embarazo avanzado y corre riesgo. Estamos defendiendo los derechos de la menor”. Otra vez señalo el total desparpajo con que la médica Dunajevich ignora los derechos del otro menor, inocente e indefenso, de cuyo asesinato se trataba. 

El diario publica una foto de la manifestación frente al Hospital de las “feministas” instigadoras del crimen. Son exactamente cinco feas y malvadas mujeres, pero “Clarin” estaba ahí con fotógrafo y todo para darles una repercusión pública que nunca les falta. Lo que sí les falta es moral y amor por el niñito que incitan a matar. Muy poco honor le hacen a las mujeres esas feministas despiadadas. 

“Consultado por Clarín el obstetra Mario Sebastiani, del Hospital Italiano de Buenos Aires, opinó: *Si el embarazo de la adolescente tiene 23 semanas el feto podría sobrevivir. No cabe la posibilidad de aborto no punible…A esta altura del embarazo hay dos intereses en juego, el del bebé y el de la madre*” (ibidem, pag. 35). 

Por supuesto que el Obispo de Moreno no dijo una palabra para defender al niñito (“el producto del embarazo”, como lo llama “Clarín” en la noticia. Llamando “producto” a un ser humano, se está insinuando que se lo puede descartar, como cualquier otro producto “fallido”.) 

La abuela desalmada y las feministas sedientas de la sangre del niñito no cejaron en su diabólico intento. ¿Qué hicieron entonces? ¡Fueron a un Hospital de la ciudad de Buenos Aires, el feudo del inmoral Macri, seguras de que allí no habría resistencias! 

Y por cierto que no las hubo porque según informa “La Nación” del 6 de Mayo (pag. 15) allí lo mataron y todavía los integrantes de una tal Mesa por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito del Oeste tuvieron el cinismo de publicar un comunicado diciendo que “no se había detectado complicación alguna” (excepto el asesinato vil del inocente niñito, pero eso qué les importa) y que “la niña…se encuentra en perfecto estado de salud y no tiene secuelas por la realización de la práctica” (loc. cit.). 

Eso de llamar “practica” a un asesinato podría modificar la forma de dar las noticias policiales. De ahora en adelante, deberían decir, por ejemplo, que un jubilado fue sometido a una “práctica” por tres delincuentes en ocasión de un robo, debiendo entenderse que la “práctica” consistió en degollar a la víctima. Y por cierto que un degüello es mucho menos sangriento y horrible que un aborto, tanto más, el de un niño viable de 6 meses de gestación. 

¿Qué es esa Mesa que emitió el infame comunicado? ¿Es un organismo oficial del Estado provincial o de la ciudad? ¿Donde funciona? ¿Qué ley lo creó? ¿O es un eufemismo para ocultar a la banda de feministas asesinas que se dedican a exigir la muerte de los niños en el vientre de sus madres? 

Cabe agregar que el comunicado es hipócrita y mentiroso porque a los dos días del aborto no pueden saber que la madre abortadora, que no por ser menor es menos culpable ya que desde el uso de razón todos somos responsables de nuestros actos, “no tiene secuelas por la realización de la práctica”. 

Las secuelas, precisamente por ser secuelas, pueden presentarse en cualquier momento, si es que ya no se presentaron como es habitual en todos los casos en que el instinto materno es violado por la crueldad inaudita que exige cometer un filicidio. Las feministas se habrán dedicado a adormecer la conciencia de esa pobre niña-madre pero cuando el crimen se consumó, la habrán dejado a solas con ella y ahí su corazón habrá empezado a decirle la verdad de lo sucedido. Entonces las “secuelas” que esas miserables quieren negar caerán sobre la madre abortada (porque ella también fue abortada como madre) y son terribles, según todo el mundo sabe. 

Si no lo destrozaron para poderlo extraer del vientre materno, como probablemente ocurrió, el niñito pudo haber nacido vivo como lo dijo el obstetra Sebastiani. En ese caso, ¿habrá habido alguien que se compadeciera de él y lo bautizara antes de que los asesinos completaran su labor abortista con un infanticidio? Dios quiera que sí, al menos así habrá ido al cielo directamente y desde allí intercederá ante Dios para que perdone a su madre. 

Le ruego anotar en la larga lista de atrocidades cometidas por Macri, este aborto. 

Monseñor Poli, Arzobispo de Buenos Aires nombrado por el Papa hace poco tiempo, parece que no se ha enterado del asunto, o no le interesa, porque su silencio es atronador. 
 

Comentario Druídico: Mons. Maletti, obispo de Merlo-Moreno también guardó silencio ante todo este circo homicida. Mons. Poli otro tanto. Es espantoso.

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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