Panorama Católico

Versículos anacrónicos del Santo Evangelio

Por lo que se verá, comenzamos nuestro artículo contándoles un cuento:

En un pago chico en el que todo el mundo se conocía, moraba un hombre muy rico, que pasaba por católico, ya que no dejaba de ir semanalmente a la misa dominical. Sucedió empero un día, que sin escrúpulo alguno de conciencia, despojó a una pobre viuda de su única propiedad, que había heredado de sus padres.

Por supuesto todos se enteraron del gravísimo atropello, incluso el mismísimo Señor Cura, de modo que cuando el domingo siguiente pretendió comulgar, se negó a administrarle el sacramento. Y aunque parezca increíble, la correcta decisión del sacerdote indignó al Epulón del pueblo, que como se ve, era un católico “muy especial.”

Escribe Alberto G. del Castillo

Por lo que se verá, comenzamos nuestro artículo contándoles un cuento:

En un pago chico en el que todo el mundo se conocía, moraba un hombre muy rico, que pasaba por católico, ya que no dejaba de ir semanalmente a la misa dominical. Sucedió empero un día, que sin escrúpulo alguno de conciencia, despojó a una pobre viuda de su única propiedad, que había heredado de sus padres.

Por supuesto todos se enteraron del gravísimo atropello, incluso el mismísimo Señor Cura, de modo que cuando el domingo siguiente pretendió comulgar, se negó a administrarle el sacramento. Y aunque parezca increíble, la correcta decisión del sacerdote indignó al Epulón del pueblo, que como se ve, era un católico “muy especial.”

Escribe Alberto G. del Castillo

”¿Porqué no podré yo – expresaba con disgusto – recibir la Eucaristía?, ¿Cuándo van a cambiar las reglas? Cierto es que según la Ley de Moisés “no se puede hurtar, ni codiciar los bienes ajenos”(Éxodo,20,15-17), pero los tiempos cambian y no podemos en el siglo XXI ajustar nuestra conducta conforme a VETUSTAS PRESCRIPCIONES de hace 3450 años.

Terminado el cuento pasamos ahora, a relatar un hecho real  del que dieron cuenta los medios; entre ellos el diario argentino “La Nación”, el 23/VI ppdo. Como se podrá advertir, tiene con aquél una innegable similitud y paralelismo.

En una gran ciudad de Italia, donde todo el mundo lo conoce, vive un hombre muy rico, que  pasa por católico, ya que no deja de concurrir semanalmente a la Misa dominical.

Sucedió empero un día, que decidió separarse de su legítima esposa y  juntarse con otra, con la que ahora vive en adulterio.

De este gravísimo pecado todos están al corriente, incluso el mismísimo señor Cura, de modo que en una oportunidad en que el fulano pretendió comulgar, se negó a administrarle el Sacramento.

Y aunque parezca increíble, la correcta decisión del Sacerdote, indignó al Epulón de la ciudad, que como se ve, es un católico “muy especial”.

“Porqué – dijo con disgusto – no podremos los divorciados recibir la Eucaristía?    ¿Cuándo van a cambiar las reglas?”. La Nación.

 Y a semejanza del ladrón del cuento pudo añadir:

“Cierto es que el señor Jesús, como se lee en San Mateo XIX o en San Lucas XVI, afirmó que “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra comete ADULTERIO, y el que se casa con una repudiada por su marido comete ADULTERIO”.Esto ¿Qué duda cabe? valor tuvo en su época; pero con el tiempo las cosas cambian, y no podemos seguir ajustándonos a normas dictadas hace mas de 2000 años!

No se expresó así el Epulón romano, pero es indudablemente su íntimo pensamiento.

Lo gravísimo de la situación, es que son millones de católicos que si no piensan como él, obran de hecho como si así pensaran. Y así resulta que para satisfacer la demanda de estos “buenos católicos” el Papa debería editar previamente una VERSIÓN ACTUALIZADA  del santo Evangelio en la que suprimidos fueran de una buena vez, los molestos y ANACRÓNICOS versículos citados. ¿no les parece?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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