Panorama Católico

Vladimir Volkoff: El Invitado del Papa

El célebre autor de El Montaje, y una serie de libros sobre el engaño en los medios de comunicación, la desinformación por la imagen, lo políticamente correcto, etc. nos deleita con una novela fascinante sobre los poderes ocultos que manejan el mundo, centrándose en las misteriosas muertes del Metropolitano Nikodim en brazos del Papa Juan Pablo I, y la del propio papa unos días después de la trágica audiencia.

El célebre autor de El Montaje, y una serie de libros sobre el engaño en los medios de comunicación, la desinformación por la imagen, lo políticamente correcto, etc. nos deleita con una novela fascinante sobre los poderes ocultos que manejan el mundo, centrándose en las misteriosas muertes del Metropolitano Nikodim en brazos del Papa Juan Pablo I, y la del propio papa unos días después de la trágica audiencia.

Volkoff Vladimir
El Enviado del Papa
Editorial CiudadelaLibros
Madrid, 2006 – 406 páginas.
ISBN 84-934669-4-8

El prestigio exime de mayores presentaciones. Recientemente fallecido, este universitario, militar de la guerra de Argelia, escritor, investigador, hijo de rusos, nacido en Francia, Vladimir Volkoff, es uno de los autores que se ha dedicado a mostrar el rostro oculto de “los que mandan”.

Por detrás de las potencias políticas, militares y religiosas (sin exceptuar a la Iglesia Católica, aunque su caso reviste una particularidad única), nos dice Volkoff existen fuerzas, poderes enquistados en otros, una jerarquía oculta de sociedades secretas que disputan espacios, enfrentadas por matices ideológicos pero curiosamente asociadas en muchos de sus propósitos.

Ellas dominan la sociedad, particularmente la occidental y a la occidentalizada, por los medios de comunicación, por los engaños de la “civilización de la imagen”. Este dominio no es absoluto, pero está en vías de alcanzar dimensiones planetarias, contaminando el pensamiento con la noción de lo “políticamente correcto” (hoy en día sublimada en la de lo “religiosamente correcto”) y ejerciendo un enorme poder basado en su inconmensurable riqueza financiera.

De esta, su temática habitual el autor elige –basándose en un hecho real, ocurrido bajo el breve reinado de Juan Pablo I- analizar en profundidad cuán afectados están los cristianos por estos poderes. Tanto en oriente, bajo las entonces dictaduras soviéticas, hoy recicladas, como en occidente, en especial con una Iglesia Católica convulsionada por el postconcilio.

El invitado del Papa es un Metropolitano de Leningrado, sujeto al Patriarcado de Moscú, que detenta discretamente el cargo de General de la KGB (ex Checa, ex NKVD), es decir, la policía secreta de la URSS.

Como es sabido entre los estudiosos y el público preocupado por el tema, la persecución comunista inicial, centrada en furiosas matanzas y destrucción masiva de iglesias y monasterios (120 de los 160 obispos rusos fueron asesinados, miles de sacerdotes, millones de fieles…) tuvo un giro partir de la amenaza de ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, se transformó en una suerte relación de tolerancia mitigada combinada con la infiltración.

Stalin, ex seminarista, conocía la fuerza de la Iglesia ortodoxa y su indisoluble relación con la idea de la nación rusa. La Santa Rusia y la Iglesia Ortodoxa eran imposibles la una sin la otra. Por eso dio libertad y restituyó algunos bienes al clero de las catacumbas para despertar el espíritu patriótico que movió a los rusos a una resistencia antialemana con pocos antecedentes en la historia.

La estrategia de postguerra sería la de captar a los jerarcas a la vez que infiltrar al clero con agentes propios. Pero esta relación se volvió tan ambigua que con frecuencia prelados, sacerdotes y agentes han llegado a cambiar de identidad, no siendo raro el renacer en ellos la fe cuando eran ateos militantes. A la vez que los antiguos funcionarios eclesiásticos negociaban su aval o silencio al Estado comunista a cambio de la “subsistencia” de la Iglesia.

Este fenómeno –que hoy por hoy se da hoy también en la Iglesia Patriótica China, aunque con otro sustrato cultural- está magistralmente descripto en la novela de Volkoff.

Clérigos al servicio del sistema comunista no es una novedad. Los ha habido por convicción, por infiltración, por captación, por chantaje, por confusión doctrinal o ilusión sobre una falsa paz que tuviera su origen en dar al traste con las condenas doctrinales y ofrecer la “convivencia amigable”. No otra fue la ostpólitik de Paulo VI y Cassaroli.

Al asumir Juan Pablo I, durante sus breves 33 días de reinado, recibió en audiencia al Patriarca Nikodim, Metropolitano de Leningrado. El Arzobispo ortodoxo cayó muerto en los brazos del Sumo Pontífice durante la reunión. El papa declaró respecto al diálogo que alcanzó a intercambiar con él: “Jamás escuché palabras tan hermosas sobre la Iglesia. No puedo repetirlas porque constituyen un secreto”.

Volkoff relaciona este mensaje con el de Fátima, que había fascinado al prelado ruso. No cabe duda de que su muerte ha sido por encargo de la KGB. Malachi Martin da su propia versión del hecho en su novela “Vaticano”, y coincide en este punto. Días después el propio Juan Pablo I aparece muerto en circunstancias tan sorprendentes como misteriosas, en medio de los coletazos del affaire del Banco Ambrosiano, y la logia masónica P-2 que amargaron los últimos años de Paulo VI.

Volkioff presenta su teoría en forma de novela, al estilo del P. Martin. Y en esta materia, siendo sus conocimientos de la Iglesia Ortodoxa rusa tan profundos como los del sistema comunista que rigió hasta 1989, hemos de leer el libro al menos con la presunción de que relata lo que sabe. Es decir, que no utiliza la fantasía, sino la historia como fuente, aunque quizás no pueda probar los hechos, porque “el montaje” se lo impide.

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Autor

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