Panorama Católico

¿Y la buena noticia? Eso nos preguntamos nosotros

¿Y la buena noticia?

Es doloroso a veces hablar de la Iglesia, nuestra Iglesia en particular en algunos momentos. Pero es necesario hablar, precisamente por amor a la Iglesia.


¿Y la buena noticia?

Es doloroso a veces hablar de la Iglesia, nuestra Iglesia en particular en algunos momentos. Pero es necesario hablar, precisamente por amor a la Iglesia.

El padre Jon Sobrino, jesuita, uno de los teólogos latinoamericanos más reconocidos, ha sido “notificado” por la Sagrada Congregación de la Fe. Esto significa que se le señalan errores doctrinales serios que –entre otras cosas– hacen inconveniente sus textos (usados en muchas facultades de teología) y su enseñanza en centros teológicos. Su “herejía”, según los funcionarios de la citada congregación, consiste básicamente en afirmar “excesivamente” la humanidad de Jesús en “detrimento” de su divinidad.

Si a esto se le suma la reciente carta apostólica firmada por Benedicto XVI sobre la Eucaristía en la que se vuelve a insistir en que no pueden comulgar los divorciados y vueltos a casar salvo que “vivan como hermanos” (con lo que se confirma la sospecha de que “lo malo” es el sexo), y que se recomienda volver al uso del latín en algunas oraciones de la misa, el panorama de retroceso es claro… y lamentable.

El Concilio Vaticano II, dicen los que vivieron en esa época, significó una luz de esperanza, una ventana abierta al mundo. La Iglesia abandonaba después de mucho tiempo su ensimismamiento y se decidía a entrar en diálogo con el mundo secular, se comenzó a hablar de inculturar el Evangelio, de diálogo interreligioso y de diálogo incluso con los no creyentes. Pero parece que entraba demasiado aire fresco y para que no se resfriaran algunos la ventana se entornó cada vez más y ahora peligrosamente se está cerrando.

Malas noticias… Es dura la imagen de una Iglesia que sanciona a un teólogo que justamente intentó inculturar el Evangelio en un lugar sangrante de América latina, comprometiéndose él mismo (los compañeros de comunidad de Sobrino fueron asesinados en El Salvador en el año 1989 por su compromiso con los más pobres y él se salvó porque no estaba en casa esa noche, nada más).

El encomio del latín en las celebraciones litúrgicas y el canto gregoriano, parece cuando menos un cultismo litúrgico de dudoso gusto, y escasísimo sentido pastoral (son contadísimos los fieles que hablan latín, incluso entre los sacerdotes).

La ratificación explícita de que se continúa excluyendo de la comunión a los divorciados y vueltos a casar, es la confirmación de lo que ya se sabía, pero en este contexto no deja de ser un nuevo cachetazo. Algo así como si la comunión fuera un premio para “los buenos” (en particular para los que tienen conductas sexuales adecuadas a lo que las encíclicas indican), y no fuera –lo que es– Pan para el camino, alimento para los peregrinos que caminamos entre incertidumbres y penumbras en un mundo que es demasiado duro como para vivirlo sin Dios.

Qué lástima. Y pensar que el Evangelio de Jesús es una Buena Noticia para los que tienen el corazón destrozado.

Leandro Calle, Gustavo Morello, Víctor Pacharoni, Arturo Sandiano, Rafael Velasco.

Jesuitas

Fuente: La Voz del Interior

Comentario Druídico: El sábado 17 de marzo de 2007, se ha publicado en la sección Opinión del diario La Voz del Interior de Córdoba,la nota que reproducimos, firmada por varios "jesuitas" (así lo consignan, sin el "sacerdote"…) entre los que se encuentra el actual rector de la Pontificia Universidad Católica de Córdoba (?) y colaboradores. Todo comentario sobra sobre una nota en contra de la propia Iglesia y del Papa Benedicto XVI. Ya no usan poner lo de "S.J." sino tan solo "jesuitas"… Todo ello se inscribe en la línea de conducta adoptada por la actual UCC, donde organizaron una jornada de estudio sobre Saramago con invitación personal del mismo, una conferencia de Leonardo Boff en el salón principal de la Universidad y el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a Estela Carlotto. Nada que ver con la originaria UCC de los Sacerdotes Jesuitas como el P. Camargo, P. Sojo, P. Jean Sonett, etc., nos comenta un lector.

Notamos con espanto que ya no consideran relevante llamarse "sacerdotes", y que les espanta que la gente viva conforme a la doctrina explicitada en "las encíclicas", es decir, conforme a las enseñanzas del Magisterio. Que haya miembros del clero que piensan así no es una buena noticia. Pero nosotros creemos que -a pesar de todo- hay una buena noticia: se están sacando la careta ostensiblemente. Ya no pertenecen a la Iglesia, pero muchos católicos y no católicos todavía creen que sí. Y es bueno que el enemigo infiltrado quede al descubierto.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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