Panorama Católico

“Yo Soy la Señora del Santo Rosario“ (II)

Segunda y última parte del relato y comentarios de la aparición de Nuestra Señora de Fátima el 13 de octubre de 1917. Apéndices sobre la Visión y la Promesa de Paz.

APENDICE I
LA VISION MULTIFORME

Segunda y última parte del relato y comentarios de la aparición de Nuestra Señora de Fátima el 13 de octubre de 1917. Apéndices sobre la Visión y la Promesa de Paz.

APENDICE I
LA VISION MULTIFORME

En la tarde del 13 de Octubre, el Canónigo Formigao quiso interrogar a los tres videntes en forma separada. El consiguió hacerlo una vez que pudo, no sin dificultad, arrastrarlos lejos de las multitudes de curiosos.

Merece citarse un episodio de este interrogatorio, respecto a la triple visión en el cielo.

" ¿Las tres apariciones vinieron al mismo tiempo, no es cierto?" preguntó el Canónigo, tendiendo una trampa a Lucía.

"Con mi presentimiento sobre la verdad de las apariciones, confieso que fue con inquietud que formulé esta pregunta, dándola a propósito en forma afirmativa", dijo más tarde el Dr. Formigao. Aunque no hubiera sido imposible, hablando estrictamente, para los niños haber tenido un visión simultánea de las (p.305) tres imágenes de la Santísima Virgen, hubiera creado claramente una seria dificultad.

"No," contestó Lucía. "Primero vi a Nuestra Señora del Rosario, luego a San José y al Santo Niño. Después de eso vi a Nuestro Señor, luego a Nuestra Señora de los Dolores y al final, la que pensé que era Nuestra Señora del Monte Carmelo." (1)

La triple visión prometida por Nuestra Señora el 19 de Agosto y el 13 de Setiembre, está así atestiguada firmemente en la tarde de la aparición. Sin embargo, otra vez de acuerdo a los interrogatorios Formigao del 13 y 19 de octubre, aunque la mayoría de los autores pasan por alto este hecho en silencio, parece que Jacinta y Francisco solo vieron la primera fase de esta aparición celestial, la de la Sagrada Familia. Las dos últimas fueron contempladas solo por Lucía. Esta diferencia no sería asombrosa y no podría sorprendernos, ya que nosotros sabíamos que Francisco no oyó la voz de Nuestra Señora en ninguna de Sus apariciones, y que desde el 13 de Junio al 13 de Setiembre, muchos peregrinos no habían podido ver los signos notables observados por otros. (2)

Los adversarios de Fátima no han dejado de señalar -sin duda para distraer la atención de su desorden total al enfrentarse al hecho incuestionable del milagro del sol- que las descripciones de la visión, dadas por los tres niños, presentan numerosas variaciones, y aun varias dudas o contradicciones sobre detalles. Así, en la visión de la Sagrada Familia, de acuerdo a Lucía, el Niño Jesús estaba "en brazos de San José", mientras que según Jacinta y Francisco, Él estaba "de pie cerca de él". Pero en tal caso, la contradicción sólo puede ser aparente, y solo puede venir de una equivocación de tal o cual expresión del interrogador, o de la falta de habilidad de los niños para explicarse con precisión.

Si el Niño Jesús estaba cerca de San José, pero sin embargo "levantado por él", nosotros entendemos por que Lucía pudo contestar que estaba "en brazos", y Jacinta, al contrario, que estaba "parado cerca de él", para significar que no estaba (p.306) "abrazado a su cuello", como un niño en el seno de su madre. (3) Por otra parte, Jacinta misma, aunque dice que el Niño Jesús estaba de pie, declaró que no lo vio en el brazo derecho de San José. (4)

Nosotros podemos esperar que el gran estudio crítico del Padre Alonso, al confrontar todas la fuentes y también usando las replicas de Lucía a un nuevo y más preciso interrogatorio, nos permitirá clarificar incuestionablemente la mayoría de esta clase de dificultades.

Señalemos también que, la rápida sucesión de estas imágenes vivientes, que se reemplazaban una a otra, una después de otra, en la luz deslumbrante, explican parcialmente la dificultad que Lucía experimentó al hacer una descripción firme y precisa. ¡No olvidemos, después de todo, que ella tenía diez años! Aún con su habitual buena memoria, las posibilidades de expresión de una niña de tal edad, que también era iletrada, eran limitadas. Los tres videntes estaban también en un estado de fatiga extrema, tanto en la tarde del 13 de Octubre como durante toda la semana siguiente, la que disminuyó la firmeza habitual y la precisión de sus respuestas. Nosotros volveremos sobre este punto, en el contexto de otra dificultad nacida de sus afirmaciones.

APENDICE II
LA PROMESA DE PAZ DEL 13 DE OCTUBRE

I. "LA GUERRA TERMINARA HOY"

En la tarde del 13 de Octubre, el Padre Formigao preguntó a Lucía: " ¿Que dijo Nuestra Señora?" "Ella dijo que la guerra terminará hoy." (1)

El 16 de octubre, Lucía declaró otra vez al párroco de Fátima: "Ella dijo…la guerra terminará hoy." (2)

Cuando el Canónigo Formigao volvió el 19 de octubre a interrogar a los videntes, no obtuvo ningún elemento nuevo que pudiera arrojar luz sobre esta cuestión espinosa. Al contrario…"Durante el interrogatorio de Lucía: "El 13 de este mes, ¿dijo Nuestra Señora que terminaría la guerra? ¿Cuales fueron las palabras que Ella usó?" "Esto es lo que Ella dijo: &#39…La guerra terminará hoy… los (p.307) soldados estarán pronto en casa&#39…"

"Pero la guerra continuaba. Los periódicos anunciaron que hubo batallas después del día 13. ¿Como puede explicarse eso, si Nuestra Señora dijo que la guerra terminaría hoy?" "No lo sé. Yo solo sé que escuché que la guerra terminaría el día 13. Yo no se nada más." (3)

Y aquel día, las respuestas de Jacinta, que nosotros citaremos más tarde, no fueron más satisfactorias… El interrogatorio del Padre Lacerda, que fue también el 13 de Octubre, lleva la misma afirmación desconcertante: "La guerra terminará hoy," que Jacinta repitió el 2 de noviembre. (4)

Tales los hechos. De acuerdo al Canónigo Martins dos Reis, éstos plantean "la que es la mayor dificultad y seria objeción en todos los problemas asociados con Fátima." (5) ¿Como pudo haber dicho Nuestra Señora, "la guerra terminará hoy", cuando el armisticio no sería firmado hasta el 11 de noviembre de 1918, trece meses más tarde?

Un historiador de Fátima cree que tiene una explicación plausible…

¿UN ACUERDO DIPLOMATICO SECRETO EN OCTUBRE DE 1917? Tal pudo ser, realmente, la primera, la más fácil, y la más satisfactoria solución, ya que en esta eventualidad no hubiera habido error en el testimonio de los videntes. Esta es la tesis mantenida por el Canónigo S. Martins dos Reis. (6) "Es un hecho bien conocido en todas las guerras, que su conclusión está decida y fijada tácitamente por las cancillerías antes de ser conocida oficialmente. La cesación formal de una guerra, siempre precede y determina su cesación material. La guerra puede continuar, aun cuando la paz hubiera sido decidida o decidida sobre…"

Y concluye nuestro autor: "Ya que no ha sido demostrado con certeza que el 13 de Octubre de 1917, hubiera habido alguna decisión o hecho determinante en favor de la paz, en las cancillerías o en los altos comandos militares… uno no puede invocar la realidad material de la continuación de la guerra, contra la veracidad de los videntes y la aparición." (7)

Esta explicación sería realmente la más simple…(p.308) Pero, ¿no es demasiado fácil? No sin razón, este argumento ha sido vuelto contra su autor: Mientras este supuesto acuerdo secreto no ha sido descubierto, su posibilidad puramente teórica no explica la declaración desconcertante de los videntes: "La guerra terminará hoy." Además, ¿no es lógico creer que si un acuerdo de importancia tan decisiva hubiera tenido lugar aquel día, no hubiera sido conocido en tan largo tiempo? Han pasado más de setenta años desde los hechos, y el autor no provee ningún hecho concreto en favor de su hipótesis.

Por lo tanto, la dificultad perdura… Para aclararla, es mejor dejar esta hipótesis de lado y avanzar paso a paso, usando información más cierta. En primer lugar, examinemos la otra versión de la palabras de Nuestra Señora, la cual es citada por Sor Lucía en sus Memorias.

II. "LA GUERRA TERMINARA"

"La guerra terminará y los soldados volverán pronto a casa." Esta es la fórmula retenida por Lucía como la más cierta… y ella no puede ser acusada de inventarla después para arreglar el asunto. Es también legítima como la otra expresión: "la guerra terminará hoy".

Muchos testigos directos, que interrogaron a Lucía en la tarde del día 13, informaron la misma versión. Así, por ejemplo, Joaquín dos Reis: "la guerra terminará pronto". El Barón de Alvaiazere, respondiendo a una consulta, escribió el 30 de diciembre de 1917: "Lucía me dijo (el 13 de Octubre) que la guerra terminaría pronto." Varias versiones aparecidas en la prensa adoptan la misma fórmula: El Diario de Noticias, en su artículo del 15 de octubre: "La Señora me dijo que la paz vendría pronto, y que dentro de poco los soldados volverían." El Primeiro de Janeiro, el 16 de octubre: los videntes "anunciaron que el fin de la guerra y el regreso de los soldados estaba cerca, lo cual llenó de alegría a la multitud." (8)

En cuanto a Lucía, ella recuerda muy bien haber (p.309) anunciado: "La guerra terminará." (9) Y su testimonio está corroborado por el del Dr. Carlos Mendes, quien la llevó en sus brazos al camino. El lo reporta diciendo: "Nuestra Señora quiere que hagan penitencia. ¡Si hacen penitencia, la guerra terminará!" (10) Avelino de Almeida, que estaba presente en el lugar, también relata sus palabras en este sentido, en su artículo en O Seculo del 15 de octubre: "Lucía, con gestos teatrales, (sic), sobre los hombros de un hombre que la llevaba de grupo en grupo, anuncia que la guerra va a terminar, y nuestros soldados volverán a casa." (11)

Para esta versión, nosotros tenemos toda una serie de testimonios ciertos, confirmados por otras afirmaciones de Nuestra Señora, en apariciones previas, que son exactamente idénticos. Sabemos que en el Gran Secreto del 13 de Julio, Nuestra Señora había anunciado: "la guerra terminará", y el 13 de Setiembre había repetido la misma profecía. "La guerra va a terminar", dice el relato del párroco, Padre Ferreira, fechado 15 de setiembre.

LA PROFECIA CUMPLIDA. Este anuncio del fin próximo de la guerra fue verificado por los hechos, primero para Portugal, y luego para los otros beligerantes.

Aún si, como en la mayoría de las profecías bíblicas los diversos planes no se distinguen claramente, toda una parte del mensaje de Fátima concierne antes que nada a la "tierra de Santa María". En 1916 fue primero para su propia nación que el "Angel de Portugal" había invitado a los tres pastores a sacrificarse: "En esta forma lograrán la paz para su Patria." La referencia definitiva de Nuestra Señora al regreso próximo de los soldados, ("Pronto los soldados irán a casa,") muestra que sus palabras, "la guerra va a terminar", conciernen, primero que a nadie, a Portugal y a sus cuerpos expedicionarios.

Nosotros mostraremos con todo detalle, en el Volumen II, que fue efectivamente en el otoño de 1917, e incluso precisamente en las elecciones municipales del 14 de octubre, que comenzaron los vaivenes políticos que determinarían el futuro de la nación. Portugal había sido envuelta (p.310) en la guerra desde el 9 de marzo de 1916, y los 40.000 hombres enviados al frente francés habían comenzado a pelear en la primavera de 1917. Aún después del golpe de estado de Sidonio Pais, el 8 de diciembre de 1917, la participación portuguesa en la guerra, pudo haber terminado antes de lo esperado. En efecto, en abril de 1918, el nuevo gobierno decidió repatriar sus cuerpos expedicionarios, y solo un contingente de voluntarios continuó la guerra en el frente francés.

Hablando en términos más generales, a pesar de la entrada de los Estados Unidos en el conflicto, que hicieron cierta la victoria de los aliados, la amargura e incertidumbre de las batallas de 1918, mostraron que en octubre de 1917, la fecha del fin de la guerra era completamente incierta. Un colapso del frente francés, ante una de las terribles ofensivas alemanas de 1918, pudo haber prolongado notablemente la duración de las hostilidades. Aún, en lo que a la guerra mundial se refiere, las palabras de Nuestra Señora, "la guerra terminará pronto" conservan todo su valor profético. Volveremos más tarde sobre este punto.

III. EL ERROR DE LUCIA

Las otras palabras que los videntes atribuyeron a Nuestra Señora en la tarde del 13 de Octubre, faltan ser explicadas. Aun antes de tratar de determinar la frase precisa pronunciada por la aparición, podemos afirmar definitivamente que Lucía y Jacinta ciertamente malinterpretaron Sus palabras, en la creencia que las batallas habrían de cesar aquel mismo día. Sor Lucía misma, lo reconoció muy simplemente. Además, las explicaciones que ella nos da son muy valiosas para la comprensión de las razones psicológicas, lo mismo que los límites de su error.

DURANTE LA APARICION. El 18 de mayo de 1941, en una carta a su confesor, quien la había interrogado sobre este punto, Sor Lucía explica: "Sobre el tema de la guerra, recuerdo a Nuestra Señora expresándose de esta forma: "La guerra va a terminar, y los soldados volverán pronto a casa." Esta es, en realidad, la fórmula que ella retiene en sus Memorias. "Pero, (continúa) lo que tal vez (p.311) me impidió prestar toda mi atención en aquel momento, fue mi interés por recordar los pedidos que me habían hecho para transmitirle… en aquel preciso momento yo quise recordarlos, y es por eso que estaba levemente distraída. Entonces, ansiosa por hacer estos pedidos, casi interrumpí lo que Nuestra Señora estaba diciendo…" (12)

El 8 de julio de 1924, ella ya había dado esta respuesta ante la comisión de investigación: "Preocupada por todos los pedidos que me habían sido confiados para presentar a Nuestra Señora, yo no había prestado toda mi atención a Sus palabras." (13) En su Cuarta Memoria, en 1941, ella escribe nuevamente:

"Fue posiblemente porque yo estaba tan ansiosa de recordar las innumerables gracias que debía pedir de Nuestra Señora, que estuve equivocada cuando comprendí que la guerra terminaría aquel mismo día 13." (14)

13 DE OCTUBRE: LA PRUEBA TERRIBLE DE LOS INTERROGATORIOS. Junto con esta misma atención insuficiente en el momento mismo de la aparición, debemos tomar en cuenta también otro factor psicológico importante: la fatiga extrema de los videntes el 13 de Octubre, como también en los días siguientes.

Antes de la aparición, nosotros ya hemos visto como Jacinta, preocupada por esa gran multitud que la oprimía desde todas partes, comenzó a gritar. Inmediatamente después del gran milagro, los testigos entusiasmados acosaron a los videntes otra vez con preguntas innumerables. Avelino de Almeida, editor de O Seculo escribiría: "Uno de los pequeños videntes, Jacinta, estaba más cerca de desmayarse que de bailar." La multitud de curiosos se oprimía tan estrechamente alrededor de los tres videntes, ¡que Lucía fue privada de sus trenzas… sin haber sido posible encontrar a quien perpetrara el latrocinio! (15)

Si recordamos que toda esta conmoción alrededor de ellos, esta andanada de preguntas, había comenzado en la mañana, y no había parado desde entonces, sin dejarles el menor respiro, podemos comprender fácilmente porque estaban exhaustos de fatiga por la tarde. "Yo pasé la tarde de aquel día con (p.312) mis primos," relata Lucía. "Nosotros eramos como esas criaturas curiosas, que las multitudes quieren ver y observar. Por la noche, estaba realmente exhausta con tantas preguntas e interrogatorios." (16)

LOS RUMORES DEL FIN DE LA GUERRA. Y durante esta tarde del 13 de octubre, Lucía estuvo influenciada probablemente por las ideas de algunos peregrinos sobreentusiamados, quienes imaginaron que el milagro del sol estaría acompañado por el fin inmediato de la guerra.

En efecto, desde que Nuestra Señora había pedido a menudo en Sus mensajes oraciones para terminar la guerra, muchos periodistas, yendo más allá del sentido exacto de Sus palabras, se atrevieron a presentar el cese de los combates el 13 de Octubre, como una profecía de la aparición.

Así, por ejemplo, en O Mundo del 19 de agosto, José do Vale afirmó que la Visión había prometido volver el 13 de Octubre, para "terminar la guerra". Una prueba que esta idea fue creída ampliamente entre la multitud, es que Avelino de Almeida la alude en su artículo en O Seculo, publicado la misma mañana del 13 de Octubre: Algunas personas pías, abrigaron la esperanza que la Virgen María les diría algo sobre el fin de la guerra, e incluso, que en su bondad, iría tan lejos como para decirles cuando sería firmado un tratado de paz." (17) Otro detalle revelador sobre este estado de ánimo: en la Cova da Iria, el 13 de Octubre, se estaba vendiendo imágenes de la Virgen con el título de: "Nuestra Señora de la Paz." (18)

No hay dudas, que en el entusiasmo del gran milagro observado por todos, los videntes fueran abrumados con preguntas sobre la fecha precisa del fin de la guerra. Hay una prueba adicional en un recuerdo de Sor Lucía que ella relata a su confesor en la carta ya citada: "Yo no dije," explica, "la guerra terminó." Yo dije: "la guerra va a terminar," y cuando fui interrogada: " ¿Cuando? ¿Hoy?," para librarme de tantas preguntas y sin otorgarle gran importancia, o reflexionando sobre todo lo había dicho Nuestra Señora, contesté, "Si, hoy." (19)

Esto nos da una buena penetración en las causas psicológicas del error de Lucía: durante la aparición, su (p.313) atención estuvo distraída por su interés por todos los pedidos a transmitir… e inmediatamente después, hubo continuas preguntas sobre la fecha del fin de la guerra, sugiriendo la respuesta errónea de una paz inmediata. Finalmente, en la tarde del 13 de Octubre, en su fatiga extrema, Lucía estaba convencida que Nuestra Señora había anunciado que la guerra terminaría aquel mismo día.

"Incluso al atardecer, los interrogatorios no disminuyeron," (20) escribe ella en sus Memorias. Fue alrededor de las siete de la tarde, cuando llegó el Canónigo Formigao a interrogar a los videntes. Lucía debió responder a todas sus preguntas, y fue entonces, tal vez, que pronunció por primera vez la frase incompleta y además desafortunada: "Nuestra Señora dijo… que la guerra terminaría hoy." Ella ya no hizo ninguna mención, tanto de la condición ("ellos deben convertirse") como de la demora ("la guerra va a terminar.") El investigador, quien entendió su respuesta como una afirmación de Nuestra Señora de una suspensión inmediata y milagrosa de la lucha, quedó preocupado por ello… Tal vez, esta fue la gran razón por la que decidió volver el día 19 por nuevos interrogatorios, esperando sin duda completarlos en mejores condiciones. ¡Ay, este no sería el caso!

DESPUES DE LOS INTERROGATORIOS DEL 13-19 DE OCTUBRE. En los días siguientes a la aparición, Lucía no tuvo el tiempo ni la libertad de espíritu necesarias para reflexionar y clarificar sus recuerdos… "Varias personas a las que no les había sido posible interrogarme," escribe, "estuvieron hasta el día siguiente esperando su turno. Algunos trataron de hablarme aquella noche, pero vencida por el cansancio, me dejé caer y quedé dormida sobre el piso…

"Al día siguiente, e incluso en los días posteriores continuaron los interrogatorios. Casi todo el día, desde entonces, la gente iba a la Cova da Iria a implorar la protección de Nuestra Señora. Todos quisieron ver a los videntes para hacerles preguntas y rezar el Rosario con ellos." (21)

Desafortunadamente, fue en estas (p.314) circunstancias extremadamente desfavorables en que tuvieron lugar los interrogatorios que se les vinieron encima: el 16 de octubre, el del párroco Padre Ferreira y el 19 el del Padre Lacerda, al igual que el del Canónigo Formigao. Debemos recordar este contexto, y guardarlo en la memoria.

El 17 de octubre, "un verdadero demonio en forma humana, el incendiario de la iglesia de Alcanena, vino a interrogar y a amenazar a los niños." Cuando el Padre Formigao llegó a Aljustrel el 19 de octubre, alrededor de las tres de la tarde, los videntes ya estaban en medio del interrogatorio del Padre Lacerda, luego capellán militar del cuerpo expedicionario en Francia, acompañado por el párroco de Fátima y un sacerdote de Leiría. Al final de su propio interrogatorio, que siguió inmediatamente después ( ¡pobres niños!) el Canónigo Formigao notó la fatiga física y moral extrema de los videntes. El comprendió "que Lucía, en la noche del 18 al 19, no había vuelto a su casa a dormir, sino que había permanecido en la de su tío, ciertamente porque había debido contestar insidiosas y prolongadas preguntas durante la noche."

Con clara percepción, el Canónigo resumió la situación: "Lucía, especialmente, porque era interrogada más largamente, no podía estar más fatigada, y su estado de agotamiento le hace responder a las preguntas sin poner la atención y reflexión deseables. Ella responde algunas cosas casi mecánicamente, y llega al punto de no poder recordar bien, a menudo, ciertas circunstancias de las apariciones. Esto es lo contrario a lo que hacía antes del 13 de Octubre.

"Al menos, alguien es cuidadoso de ahorrar a los niños la fatiga de los harto frecuentes y prolongados interrogatorios… su salud corre el riesgo de ser quebrantada profundamente. En verdad, sería prudente sacar a los niños de Aljustrel, y enviarlos a algún lugar donde no sean conocidos, si no queremos verlos desaparecer pronto, especialmente desde que los padres no tienen suficiente autoridad para impedir a cualquier visitante interrogarlos cada vez que le plazca." (22)

Esta fatiga excesiva y sus consecuencias: la (p.315) falta de atención y reflexión deseables, ¿explican suficientemente la obstinación de Lucía en creer que Nuestra Señora había anunciado el fin de la guerra? Nosotros debemos pensarlo. ¿O ella fue llevada a error por las propias palabras de la aparición, que pudo haber recordado, pero simplemente malentendidas?

IV. PAZ CON UNA CONDICION

Verdaderamente, no es imposible que la Virgen María misma, pronunciara la controvertida frase que Lucía y Jacinta le atribuyeron tan firmemente. Si, ella pudo haber dicho, "La guerra terminará hoy," pero en un contexto que dejara en claro su significado preciso.

Esta es la solución propuesta por uno de los mejores historiadores de Fátima, el Padre Messias Dias Coelho, en su trabajo magistral O que falta para a converá§ao da Russia. (23) La Santísima Virgen debe haber dicho: "Enmienden los hombres sus vidas y la guerra terminará hoy." Con las dos profecías unidas, una a la otra, en esta forma, las palabras de Nuestra Señora no serían la profecía de un final repentino y milagroso de las hostilidades, sino una promesa condicionada para otorgar la paz cuando los hombres se sometieran a sus deseos.

Nosotros, luego, podemos comprender perfectamente donde descansa el error de Lucía: ella relató las palabras pronunciadas por Nuestra Señora, pero separando las dos proposiciones que estaban unidas: "Enmienden los hombres sus vidas y la guerra terminará hoy," transformando íntegramente el carácter de la segunda proposición, al sacar su carácter condicional. Una doble serie de argumentos sólidos puede formularse en favor de esta solución.

LAS DECLARACIONES DE LOS VIDENTES. Lucía misma, inmediatamente después de la aparición, parece haber repetido las palabras de Nuestra Señora en su forma condicional. El Dr. Carlos Mendes relata que, mientras la llevaba en brazos hacia el camino, ella gritó: " ¡Haced penitencia! ¡Haced penitencia! ¡Nuestra Señora quiere que hagáis penitencia! ¡Si hacéis penitencia la guerra va a terminar!&gt… (25) Pero muy rápidamente, bajo la influencia de la fatiga y de las preguntas incesantes, (p.316) Lucía olvidó la unión entre estas dos proposiciones, y cuando era interrogada sobre el fin de la guerra, contestó con la única frase que mencionó la guerra: "La guerra va a terminar", o "la guerra va a terminar hoy".

Pero nosotros tenemos una prueba que Jacinta retuvo un mejor recuerdo de las palabras de Nuestra Señora, y su sentido condicional. En su relato de las apariciones, escrito en 1922, Lucía escribe: "Luego comprendí lo que Nuestra Señora me había dicho: "Cuando vuelva al Cielo, la guerra va a terminar hoy." Pero mi prima Jacinta dijo que esto es lo que Ella había dicho: "Si la gente enmienda sus vidas, la guerra terminará hoy" Es por ésto, que no puedo afirmar como Ella pronunció estas palabras." (26) Este texto importante, que ignoraba el Padre Messias Dias Coelho, confirma su hipótesis.

Lo que es mas, nosotros encontramos un indicio de esta divergencia de interpretación entre las dos videntes, en el interrogatorio Formigao del 19 de octubre de 1917. El Canónigo preguntó a Jacinta: ¿Que dijo Nuestra Señora esta última vez? Jacinta contestó: "Yo vine aquí para decirles que no ofendan más a Nuestro Señor, pues el ya está muy ofendido. Si la gente enmienda sus vidas, la guerra va a terminar… si ellos no enmiendan sus vidas, el mundo va a terminar." (27) Jacinta, entonces, había captado el sentido condicional de la promesa.

Pero la humilde niña, que estaba acostumbrada a confiar en su prima mayor, continuó: "Pero Lucía escuchó mejor que yo lo que dijo Nuestra Señora." Lo importante es ésto: si en los primeros tres días siguientes a la aparición, Lucía y ella aún no habían tenido tiempo de consultarse, (28) seguramente pudieron hacerlo antes del día 19.

Y luego, después de haberle citado sus propios recuerdos, Jacinta repite palabra por palabra la interpretación de Lucía: " ¿Dijo Ella que la guerra terminaría aquel mismo día, o que terminaría pronto?" "Nuestra Señora dijo que la guerra terminaría cuando ella llegara al Cielo."

"Pero la guerra no ha terminado."

"Pero terminará, terminará."

Tomar nota que estas dos respuestas solo repiten las de (p.317) Lucía. Y cuando el Canónigo insiste: " ¿Cuando terminará?" Jacinta, obviamente desorientada, contesta: "Pienso que terminará el domingo." (29) Nosotros debemos observar, de cualquier manera, que ella no atribuye esta expresión infantil a la aparición. Las respuestas en las que ella sigue ciegamente la interpretación de Lucía – ¡de quien ella pensó que había comprendido seguramente mejor!- no deben hacernos olvidar su testimonio original, que en este caso resultó ser más preciso que el de su prima: "Si la gente enmienda sus vidas, la guerra terminará."

EL CONTEXTO GENERAL DEL MENSAJE. Además del testimonio de Jacinta, nosotros podemos presentar otro argumento en favor de la versión condicional, ("Enmienden los hombres sus vidas y la guerra terminará hoy,") que es prácticamente decisivo: la consideración del contexto general del mensaje.

En efecto, una expresión pronunciada por la Santísima Virgen el 13 de Mayo, arroja mucha luz sobre Sus pedidos del 13 de Octubre. Ya entonces Lucía le había preguntado: "Puede Usted decirme si la guerra durará mucho, o terminará pronto?" Y Nuestra Señora contestó: "No puedo decírtelo aún, porque no te he dicho lo que quiero." (30) Desde el principio, entonces, Nuestra Señora había anunciado que la obtención de la paz dependería de si los hombres obedecían Sus pedidos. Ella también había dejado en claro que solo el 13 de Octubre expresaría solemnemente Sus deseos: "En octubre, Yo les diré quien soy y lo que quiero." Así, esto vuelve más claro como Su mensaje final corresponde a este doble anuncio.

El 13 de octubre, Nuestra Señora del Rosario, redobló, en efecto, Sus pedidos. Nosotros tenemos toda la razón en creer que Ella los propuso como necesariamente preliminares para la paz. A la pregunta que estaba entonces en labios de todos, " ¿Cuando terminará la guerra? ¿Hoy?", la Santísima Virgen responde: "Los hombres deben hacer "lo que pido", ellos deben convertirse y rezar el Rosario, y entonces "la guerra va a terminar, aun hoy." Misericordiosamente, el castigo ya no durará un día más que el rechazo de los hombres de ajustarse a Mis pedidos." Este es, indudablemente, el significado más probable de las (p.318) palabras pronunciadas por Nuestra Señora, al menos hasta el punto que pueden ser reconstruidas usando los primeros testimonios de los videntes, y las declaraciones posteriores de Sor Lucía, ambos elementos a la luz del contexto general del mensaje.

DESDE LA PROMESA DEL 13 DE OCTUBRE… AL GRAN SECRETO. Esta promesa de paz, en respuesta al cumplimiento de Sus pedidos, se funda en el gran secreto del 13 de Julio: "Si los hombres hacen lo que te digo… habrá paz." Lejos de ser banal o utópica, porque las condiciones no pudieran ser cumplidas, veremos pronto el carácter escatológico y sin precedentes de esta ofrenda de paz hecha al mundo. Esto significa que a partir de ese día la decisión divina había sido declarada: Dios en su Misericordia no hubiera esperado nada más que el cumplimiento de los pedidos en honor del Inmaculado Corazón de María, para otorgar inmediatamente (y milagrosamente) el don de la paz a la humanidad: "La guerra terminará hoy," o como dijo Lucía: "Yo entendí que Nuestra Señora había dicho: "Cuando Yo llegue al Cielo, la guerra terminará hoy." "…y un cierto período de paz será dado al mundo." Estas son las últimas palabras del Secreto.

CONCLUSION SOBRE EL ERROR DE LOS TRES VIDENTES. Con gran probabilidad, nosotros podemos creer que:

1. Ellos olvidaron el orden exacto de las palabras de Nuestra Señora.

2. Lucía no comprendió el vínculo entre la promesa de paz y los pedidos de conversión, que en efecto fueron condiciones preliminares para la paz. (31)

3. Dada su fatiga extrema y las preguntas que les sugirieron una respuesta errónea, en la tarde del 13 de Octubre, Lucía creyó en el fin inminente de la guerra.

Todos estos errores pueden comprenderse fácilmente, cuando consideramos que los niños estaban exhaustos de fatiga, y en un sentido que prueba, aun, la veracidad de su testimonio: su obstinación en relatar palabras tan desconcertantes que muestran claramente, – ¡aun otra prueba!- que nadie les estaba dictando el mensaje, sino (p.319) al contrario, ellos lo recibieron de Nuestra Señora y solo de Ella. Ahora, después de haber manifestado Su poder con la prodigiosa "danza del sol", permitió a sus mensajeros cometer este error en la transmisión de Su mensaje. Con respecto a ésto, ¿no encontramos dificultades análogas en el Evangelio, en los relatos de la resurrección de Nuestro Señor?

Como dijo Pascal, recordando las dificultades del Evangelio: "Las debilidades más aparentes, son en realidad fortalezas." (32)

(33) III, p. 115.

(34) Carta del 12 de abril de 1970, publicada por S. Martins dos Reis, Uma vida, p. 372. Cuando en la conclusión, nosotros hagamos un comentario sintético sobre todos los pedidos de Nuestra Señora, citaremos estas importantes cartas con todo detalle: Ellas combinan el misticismo y las ideas teológicas más profundas, con numerosos puntos polémicos contra la "ola de locura diabólica" arrasando el mundo, y aun, invadiendo la Iglesia.

(35) IV, p. 173.

(36) Carta de Sor Lucía al Padre Goná§alves, 18 de mayo de 1941, Memorias e Cartas, p. 443.

(37) Las dos últimas apariciones del 7 de abril y del 16 de julio fueron silenciosas.

(38) El 13 de setiembre, ella accedió simplemente a los pedidos de Maria Carreira, cuyo pedido fue una anticipación de la voluntad de la Santísima Virgen. Así, cuando el Canónigo Formigao la interrogó el 27 de setiembre: " ¿Donde quiso Nuestra Señora que se construyera la capilla? ¿En la Cova da Iria?" Lucía solo pudo contestar: "No lo sé, Ella no lo dijo." (De Marchi, p. 120.)

(39) Citado por De Marchi, p. 145.

(40) Relato de Sor Lucía, dado a John Haffert en 1946. Citado por Barthas, Fátima 1917-1968, p. 135-136.

(41) De Marchi, p. 143.

(42) Jn. 19, 2. Ver también Apoc. 19, 13: "El está revestido con un manto empapado en sangre, y tiene por nombre El Verbo de Dios."

El relato de 1922 agrega: "Nuestro Señor apareció a la derecha del sol, pero nosotros vimos el busto de Su Cabeza. Del otro lado estaba Nuestra Señora de los Dolores, vestida de violeta. Ellos estaban rodeados por una luz que parecía cegarnos." S. Martins dos Reis, Uma vida, p. 319.

(43) Carta al Padre Goná§alves, 18 de agosto de 1940. Memorias e Cartas p. 427.

NOTAS AL APENDICE I

(1) De Marchi, p. 143. Indudablemente, nosotros tenemos aquí un ejemplo de un error cometido por el investigador, pero de acuerdo a otras fuentes, Nuestro Señor continuó apareciendo al mismo tiempo que Nuestra Señora de los Dolores.

(2) ¿Tiene esta disparidad un sentido simbólico? ¿Evoca las diferentes vocaciones de los tres videntes, como en la aparición del 13 de Junio? No es imposible.

(3) Una simple hipótesis: la expresión Au colo, que significa literalmente "alrededor del cuello de", aunque más generalmente "en los brazos", debe haber estado detrás de la mala interpretación.

(4) Ver el relato de la aparición que Sor Lucía dio a John Haffert en 1946, donde dice que vio a "San José sosteniendo al Niño Jesús a la luz…"

NOTAS AL APENDICE II

(1) Documentos, p. 508, 510.

(2) "A guerra acaba ainda hoje." Documento, p. 501.

(3) Documentos, p. 512.

(4) Documentos, p. 515.

(5) Sintese Critica, p. 75-76.

(6) En Na Orbita de Fatima, p. 159-182 (1958), y otra vez en Sintese Critica, p. 75-76 (1968).

(7) Sintese Critica, p. 75-76.

(8) Cfr. Barthas, Fátima 1917-1968, p. 138-139… en su interrogatorio del 19 de octubre, el Canónigo Formigao se hace eco de estas afirmaciones iniciales de Lucía inmediatamente después de la aparición: "Algunas gentes declararon que ellos te escucharon decir que Nuestra Señora había dicho que la guerra terminaría dentro de poco. ¿Eso es cierto?"

"Yo dije exactamente lo que Nuestra Señora había dicho." (De Marchi, p. 150)

El Canónigo Martins dos Reis mismo, reconoce que esta versión, "la guerra terminará", está igualmente respaldada por documentos escritos, fechados con posterioridad al 13 de Octubre de 1917. Sintese Critica, p.75.

(9) Memorias e Cartas, p. 445.

(10) Citado por Barthas, Fatima Great Miracle of the Twenty Century, p. 324. (p.321) Como veremos, esta última fórmula es sin duda la clave para la comprensión de toda la cuestión. Pues ya que está probado que Nuestra Señora habló de esta manera, prometiendo paz bajo una condición, ya no es de ninguna gran importancia si Ella habló en tiempo presente o futuro, o si dijo "hoy" o no, pues entonces todas la expresiones serían equivalentes. Volveremos sobre este punto.

(11) Citado por Barthas, Fátima 1917-1968 p. 138. El texto original está en Fátima 50, octubre de 1967, p. 14.

(12) A. M. Martins dos Reis, Memorias e Cartas, p. 443-444.

(13) Citado por De Marchi, (Ed. fr.) p. 221.

(14) IV, p. 173.

(15) IV, p. 182. "Lo que yo recuerdo bien sobre aquel día particular, es que llegué a mi casa sin mis trenzas, que usaba hasta el talle, y que mi madre estuvo muy molesta cuando vio que tenía aun menos cabello que Francisco. ¿Quien robó mis trenzas? No lo sé. Entre la aglomeración de tal multitud, no hubo falta de tijeras o manos ladronas. Fue bastante fácil perder mi pañuelo, aun si no hubiese sido robado. ¡Ya en los dos meses previos, mucho de mis trenzas me había sido cortado! ¿Nada es mío, por lo tanto, que hay? Todo pertenece a Dios. Quiera Él disponer de todo como mejor le agrade."

(16) II, p. 82.

(17) Citado por Barthas, Fatima, Unprecedent Miracles, p. 294.

(18) Cfr. el artículo de Monseñor A. Borges, Fátima 50, octubre-noviembre de 1968.

(19) Carta del 18 de mayo de 1941 al Padre Goná§alves Memorias e Cartas, p. 443-445.

(20) II, p. 82.

(21) Ibid.

(22) De Marchi, p. 149-150. Una simple lectura de las respuestas de Lucía al interrogatorio del 19 de octubre, mostrará que bien fundadas fueron las observaciones del Canónigo Formigao. Lucía vacila al hablar no solo sobre ciertas palabras de la aparición, sino aun sobre hechos y gestos, que ya no recuerda. He aquí dos ejemplos:

"El día 13, ¿dijiste a la gente que mirara el sol?"

" ¡No recuerdo haber hecho eso!

" ¿Les dijiste que cerraran sus paraguas?"

"En los otros meses sí: yo no recuerdo sobre esta última vez." (De Marchi, p. 150-151).

(23) P. 111 a 133 (Fundao, 1959).

(24) Eventualmente el Padre Simonin y Don Jean Nesmy (p.229) se adhirieron a esta solución, que es tan simple como sensata.

(25) Citado por Barthas, Fatima Great Miracle of the Twentieth Century, p. 324.

(26) S. Martins dos Reis, Uma Vida, p.317.

(27) Esta última frase no debe confundirnos. Indudablemente, es el eco del gran secreto, anunciando castigos terribles sobre la humanidad si no se convierte: "Varias naciones serán aniquiladas." Aunque la expresión es torpe, provee una prueba mas, que el carácter escatológico del secreto no fue inventado veinte años más tarde por Sor Lucía.

(28) "Durante estos tres días, hubo tanta gente que quiso hablarnos, esperando su turno de un día para otro, mientras Jacinta hablaba a unos y a otros, cada una en nuestra propia casa."

(Carta del 8 de mayo de 1941 al Padre Goná§alves, Memorias e Cartas, p. 443-444.)

(29) Citado por De Marchi, p. 154.

(30) Informe Ferreira.

(31) Es suficiente agregar la conjunción "y" a la respuesta que Sor Lucía dio al Canónigo Formigao en la tarde del 13 de Octubre, pues la fórmula es perfecta y elimina todas las dificultades:

"Nuestra Señora dijo que nosotros debemos enmendar nuestras vidas y no ofender más a Nuestro Señor, porque El ya estaba muy ofendido, que debíamos rezar el Rosario y pedir perdón por nuestros pecados (Y, en este caso,) la guerra terminaría hoy, y que podíamos esperar a nuestros soldados dentro de poco. De Marchi, p.144.

(32) Pensées, Br. 578. (p.322)

Capítulo IX, del Tomo I, de la versión inglesa de "Toute La Vérité Sur Fatima", de Fr. Michel de la Sainte Trinité.

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